(Texto escrito el jueves 2 de julio de 2009… Al día de hoy Alberto Begné y Jorge Díaz Cuervo apoyan a Enrique Peña Nieto).
Votar por el Partido Socialdemócrata es votar por lo peor de la política mexicana en los últimos años. Es el cinismo político en su máxima expresión el que utiliza agendas ciudadanas para esconder su sed por las prerrogativas que salen de nuestros impuestos.
Todo indica que el próximo domingo terminará la tortuosa existencia de un partido que queriendo ser una alternativa a la partidocracia, terminó siendo su peor expresión. Hace más de un año nos expulsaron del partido Alternativa Socialdemócrata (ahora Partido Socialdemócrata) un grupo de golpeadores contratados por Jorge Díaz Cuervo, Alberto Begné y Luciano Pascoe, éste último cínicamente me confesó días después, que la violencia era necesaria tarde o temprano.
Hoy sabemos que al fracaso de Alternativa contribuyeron los errores (muchos) de todos lo que nos ubicábamos en con Patricia Mercado. Conocíamos poco a los aliados que invitábamos (los campesinos y la burocracia socialdemócrata) pero eran evidentes sus formas y prácticas priístas. Diseñamos estatutos fruto de una aspiración y no de la realidad política en la que actuábamos, pero no contábamos que por el control del partido estarían dispuestos a las amenazas de muerte, a la violencia y la burda compra de conciencias.
La historia posterior era de esperarse. Begné, que como dirigente de campaña es un inútil, fue sustituido por Díaz Cuervo cuyo talento está en las negociaciones políticas de restaurantes y cantinas y no en la estrategia electoral ni en la construcción del discurso político. Luciano Pascoe gusta de hablar mucho, pero no de trabajar. Sus cortas trayectoria partidista así lo demuestran. En Fuerza Ciudadana y México Posible respectivamente, demostraron que su vocación son más “los grandes acuerdos nacionales”, que el sencillo trabajo de construir candidaturas y estrategias electorales sensatas.
Recuerdo muy bien que Díaz Cuervo durante la campaña presidencial en el 2006, luchaba para que no tocáramos temas como el aborto, las sociedades de convivencia o un nuevo modelo sobre las drogas. Al final en el PSD optaron por estos temas, pero no les funcionó. Primero, porque no creen en ellos y segundo por su pésima estrategia de comunicación que en todo caso sólo les dejó dinero para sus bolsillos.
Las dos únicas candidaturas que valen la pena, Lol kin y Galán, no tienen oportunidad alguna. En cambio, votar por el PSD es votar por Begné, por la esposa de Nacho Iris aliado del Dr. Simi, por Héctor Sánchez títere de Ulises Ruiz en Oaxaca, por David Razú, burócrata vestido de dirigente partidista. Ellos serán los beneficiarios del voto extraviado. Frente a su debacle, en las últimas semanas se han dedicado a saquear las cuentas del partido y a suplicar (Díaz Cuervo) que Patricia Mercado regresé al partido al que nunca volverá.
Comparto el hartazgo con la partidocracia de los que promueven el voto nulo y creo que pasadas las elecciones hay hacer fuerza desde la izquierda social para una reforma al sistema democrático y así dar más derechos a las y los ciudadanos y reformar a los partidos. Aún así, votaré y llamaría a votar, por candidatos tanto externos como militantes del PRD y del PT cuya trayectoria y agenda me convence, entre otros, Raúl Flores, Manuel Amador, Tere Incháustegui, Jaime Cárdenas, Alejandro Encinas, Laura Esquivel, Bernardo Batiz y Enoé Uranga.
Es posible que en esta elección no podamos deshacernos de negocios como el Verde, pero hay que asegurarnos que el PSD desaparezca
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