Arturo Robles Contreras
Tely y Miliano mis hijos, se hicieron adultos ese año de 1985, es decir a la edad de 14 y 15 años. Durante 25 días trabajaron incansablemente en acopio y distribución de víveres, para los damnificados, inclusive Arturo sin saber por qué y para qué, recogía dinero en los vagones del metro mientras Mily cantaba, dinero que usaban para comprar víveres.
El terremoto ocurrió en el centro del la ciudad muy cerca de nuestra casa. 7.19 y un máximo de 8.1 grados sacudieron a los capitalinos la mañana del 19 de septiembre de 1985, derribando estructuras, viviendas, escuelas y hospitales. El viernes 20 vendría una gran réplica entre cientas más.
Fuimos testigos y partícipes de cómo la población civil organizó estaciones de auxilio, y centro de rescate. Tomó las piedras con sus manos y empezó el rescate de los suyos. Otras tantas iniciaron el acopio de alimentos, mantas, linternas, cascos. En vehículos particulares se trasladaban a los heridos Líneas de personas movían medicamentos para ser inspeccionados para después ser suministrados. Cruces dibujadas con un color rojo sobre papel eran suficientes para identificar personal o locales de auxilio.
Tres días pasaron para que el gobierno de Miguel de la Madrid hablara a la nación. Nunca entendió la magnitud de lo sucedido y de la respuesta organizada de quienes estábamos en marcha. Universidades, escuelas, centros religiosos se pusieron a trabajar. Días más tarde llegó el ejército y solo resguardaba calles y edificios públicos. Poco hizo para ayudar.
En lo personal con ayuda de trabajadores de DINA, encabecé una brigada de 10 personas que durante 30 días dimos servicio en hospitales del Centro Médico Nacional, en instalaciones emergentes a los edificios que quedaban en pie.
Días tristes y amargos que duran toda una vida y que sin embargo te permiten darte cuenta que miles de compatriotas ayudaron a salvar y rescatar a sus semejantes, héroes anónimos que aún perduran en mi mente.
(Mi padre escribe estás líneas a 27 años del terremoto que cambió nuestras vidas. Como familia Irma, Arturo, Tely, Arturo y yo lo enfrentamos juntos, y juntos salimos a ayudar a nuestros vecinos de ciudad. Recuerdo que con mi padre recorrimos La Roma y Condesa. Ahí dónde ahora hay edificios nuevos yo veo un derrumbe.1985 fue un despertar doloroso a una ciudadanía que debía enfrentar sin el gobierno sus problemas. Un pensamiento para amigos y familiares que se partieron en ese año. Me quedo con el valor, el coraje y la solidaridad chilanga de esos días) Jesús Robles Maloof
Ese día iba a la universidad por periférico y sentí como se coleaba el auto, me orillé y me percaté de que estaba temblando de manera alarmante. Estaba en el sur de la ciudad y nos percatamos de lo ocurrido más tarde en el día, simplemente no pude estar tranquilo en casa y me uní a las brigadas de rescate en varias partes de la colonia Roma principalmente en el edificio de residentes del Hospital General. Trabajabas durante 15 o más horas sin descanso, mucha gente nos atendía con comida y agua y nosotros seguíamos. Fue impresionante el silencio que se guardaba cuando localizaban algún sobreviviente y la alegría al rescatar a los niños del edificio de ginecobstetricia que también colapso. Lo más importante fue la unión de los chilangos ante este acontecimiento y el darse cuenta del tamaño de gobierno que teníamos y que no nos hizo falta.
Saludos.
Yo siento uba gran simpatía por tu familia.
Abrazo.
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Gracias por acordarte de todo eso. Me hiciste regresar a esos dias, dificil para mi familia, pero llenos de solidaridad y apoyo. Un abrazo.