Vergüenza. Sobre la masacre de jóvenes en Juárez

(El siguiente texto es de una amiga Juarense. Fué escrito tras la matanza de Jóvenes en la colonia Horizontes del Sur)

Hoy te escribo porque sé que me lees en momentos como el que hoy vivo, como ya lo has hecho -quizás para mala fortuna tuya- en otro par de ocasiones. Hace ya varios meses te escribí con el corazón roto y con un dolor ahogándome en el pecho y con una desesperanza muy profunda por los chicos de Villas de Salvarcar.

Hoy te escribo por los de Villas del Horizonte, pero por motivos muy diferentes: no me dolió. No me ha dolido, no lo he sentido. Y la paradoja está en que eso es lo que ahora me duele. Me duele que no me pueda doler ya. Me duele sentir que me insensibilizo -otra paradoja más-, me duele no llorar por otra injusticia más como tantas veces he llorado.

Y parte de la paradoja es que a la vez, yo misma me digo: “es mejor así, ya no te duele, ya no lloras más”, pero eso mismo me asusta, me asusta terriblemente porque me doy cuenta que me acostumbro, que cada vez acepto más que ésto es lo que es y que no hay solución, que sólo es cuestión de tiempo para esperar a que a alguien a quien quiero le toque, a que a mí misma me toque, a quien sea… es como vivir dentro de una ruleta rusa todavía más azarosa que la de las apuestas.

Salvarcar me dolió como pocas cosas me han dolido, me lleno de desesperanza y de impotencia, no pude dejar de llorar por los chavos, por sus madres, por la sociedad, por mi Juárez. Villas del Horizonte me deja vacía, vacía por completo. Y ese mismo vacío es el que ahora me duele y me hace preguntarme en quien me he convertido el día de hoy que ni siquiera he sentido el dolor y me doy cuenta de que ésto se vuelve normal… una normalidad que nos deja en el más absoluto vacío de cualquier valor humano… no hemos podido resolver las muertes más injustas, no hemos logrado levantar la voz lo suficiente, no hemos logrado salir de nuestro nicho de confort acunado con nuestros miedos por temor a involucrarnos y pagar las consecuencias de exigir justicia o peor aún, por indiferencia.

Algunos quizás si han levantado la voz, la mayoría no. Y me duele, me duele demasiado ver que poco o nada han logrado. Me llena de más desesperanza a la par que me hace sentir con un vacío más profundo. Hoy me asusto de mí propia insensibilidad, hoy me horrorizo de darme cuenta que ya no me asusta, hoy me avergüenzo de mi vacío. Me aterra porque estoy segura de que la insensiblidad es justamente el primer paso al que muchos debieron haber llegado para cometer actos como el que se vivió de nuevo en esta mi ciudad, mi Juárez, mi casa.

Y me doy cuenta de que esta insensibilización con la que hoy me he acompañado gran parte del día, un día, tarde o temprano, tenía que llegar… porque ya no puedo ni quiero derramar más lágrimas, porque ya no quiero sentir más el dolor en el centro de mi pecho, porque ya no quiero vivir más de la manera en que estamos viviendo… porque ya no quiero que me duela más o porque quizás ya no puedo sentir más, como quizás nadie lo sienta cuando a mí me toque.

He sentido demasiado lo que es vivir en Juárez desde hace muchos años, porque además, a mí no se me olvidan las mujeres asesinadas de Juárez. He sentido ya demasiado el peso de lo que es vivir aquí, de no saber que hacer, de no saber como ayudar, de no saber como dejar de sentir el dolor que todo ésto provoca y generar soluciones reales.

Hoy, ya ni siquiera puedo sentir. Hoy yo misma no sé ni quien soy o porque me ha sucedido ésto. Quizás hoy no pienso en los demás. Quizás hoy no pienso en querer rescatar a Juárez -que soberbia la mía-. Quizás hoy sólo pienso como rescatarme a mí misma de la insensibilidad que hoy siento. Quizás ese fue sólo el motivo de escribirlo y tratar de dejar salir el sentimiento… paradoja otra vez… sentir como intento dejar salir la insensibilidad.

Hoy me avergüenzo profundamente de mí misma, de quien soy hoy.

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Acerca de roblesmaloof

Soy defensor de derechos humanos, entusiasta de los efectos transformadores de las tecnologías de la comunicación. Desde hace años he decidido unir mi voluntad a quienes luchan contra la corrupción, la violencia y la impunidad. Integro desde 2010 los colectivos de activistas digitales Contingente Mx y Enjambre Digital. Colaboro como Senior Lawyer en New Media Advocacy Project. En 2014 fui nombrado junto con otros activistas como "Héroe de los Derechos Humanos y las Comunicaciones" por la organización internacional Access Now. Escribo columnas periodísticas sobre derechos humanos en los portales digitales SinEmbargo Mx y Vice México. Abogado por la Universidad Iberoamericana, Maestro en Humanidades y estudios de Doctorado en Derechos Fundamentales por la Universidad Carlos III de Madrid. En 2008 obtuve la medalla al mérito por la Universidad Autónoma Metropolitana. De forma voluntaria represento y defiendo jurídicamente a periodistas y defensores de derechos humanos amenazados, y dedico tiempo a aportar defensa legal al albergue de migrantes La 72 en Tenosique, Tabasco. Me gusta transportarme en bici, usar la foto y el video para las causas sociales, ir al cine, comer en fondas y nadar en el Mar de Cortés.

4 Respuestas a “Vergüenza. Sobre la masacre de jóvenes en Juárez

  1. karlaZ

    No me atrevo a hablar del todo proque no vivo en juarez yporque no soy psicologa ni nada por el estilo… pero se me hace que esta mujer realmente siente mucho todavia y todavía le duele mucho…quizas es un mecanismo de defensa . no se como me sentiria yo, no se que es estar ahi.

  2. Leticia del Rocío Hernández

    Sinceramente, me he quedado sin palabras… Quizá porque la frase “es como vivir dentro de una ruleta rusa todavía más azarosa que la de las apuestas…” es la descripción más cruda que he leído de la realidad que se vive no sólo en ciudad Juárez, sino en gran parte del territorio nacional.
    Creo que nadie, nadie que no viva ese día a día, tiene la calidad moral para decir si lo que le sucede a esta honorable Juarense es bueno o es malo, lo que sí sé, es que a ti, mujer Juarense, te digo: te admiro por tener el valor de transformar tu dolor, miedo, desesperanza y frustración en palabras; y frente a ti, de corazón admito, que esa vergüenza es mía, no sé si del resto de la sociedad, porque estoy en deuda contigo… y con tantos otros mexicanos y mexicanas que no han podido alzar la voz para decir lo que realmente sienten.

  3. Mujer del Desierto

    Porque me duele Juárez, porque no deja de dolerme, porque este proceso sigue siendo doloroso, porque es más angustiante la incertidumbre de sentir o pensar que nada va a mejorar, aunque al mismo tiempo no se acaba la esperanza de creer que ya vamos de salida y que pronto todo estará mejor.

  4. Daniel Moctezuma

    Demasiado interesante la publicación de este blog. He tenido la fortuna (digo fortuna porque para mí lo es) de haber vivido en Cd. Juárez y Monterrey, dos de las ciudades con más conflictos violentos de México pero que aún así siguen teniendo mucho que ofrecer.
    Comparto el punto de vista de mujer del desierto, pero creo que no es sólo un punto de vista particular, sino uno generalizado. Tristemente no existe otra forma de sobrellevar este estilo de vida en estas ciudades, o te haces frío e indiferente u optas por que te afecten todos estas atrocidades y te colapsas emocionalmente.
    Debe existir un alto a todo esto, pero la pregunta es cómo????
    saludos!! sigan escribiendo que este blog se me ha hecho realmente interesante. Felicidades!!!

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