Censurar a Gustavo de la Rosa.

Gustavo de la Rosa Hickerson, conocido en la frontera como “Pichu”, defiende a víctimas de violaciones a los derechos humanos desde 1972. Lo hace en Ciudad Juárez, Chihuahua, la ciudad más violenta del mundo. Dedicado a salvar vidas me ha enseñado la centralidad de las víctimas para el ejercicio de nuestra profesión. Vive desde hace tiempo en El Paso, Texas, separado de su familia ante las múltiples amenazas de muerte que pesan sobre él, todos los días cruza la frontera y regresa a “Juaritos” para trabajar como visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos. En los últimos meses fue pieza clave para desmembrar a una banda de policías federales dedicada a extorsionar y secuestrar. Entre sus expedientes se encuentran también los relacionados con los policías municipales que desaparecieron y asesinaron a cuatro jóvenes; una amplia investigación sobre los asesinatos a la familia de activistas Reyes Salazar y la violencia que han sufrido jóvenes universitarios de Chihuahua. Lo vi el pasado enero, en la conmemoración de la masacre de Villas de Salvárcar, comimos después en “Burritos Tony” rodeados de una escolta de cinco oficiales de élite de la Policía Federal. Empezaba el año y enumeraba las propuestas concretas para devolverle a Juárez un poco de paz. De la Rosa combina lo que en mi parecer debe tener todo defensor de derechos humanos: compromiso con las víctimas y claridad del contexto social.

Ayer hablé con él largo y tendido y me explicó que no podemos estar conformes con una ligera reducción de la criminalidad en Juárez, ya que aún se encuentra 16 veces por encima de un estándar aceptable y que las frías cifras representan personas de carne y hueso, muchas de ellas inocentes que pierden la vida, que son detenidas o privadas injustamente de su libertad. Además, los factores de la reducción en los delitos violentos se encuentran no solo en la acción de los gobiernos sino en el desgaste temporal de las bandas criminales.

Hace algunas semanas sentado en la mesa de Seguridad del programa “Todos somos Juárez” el gobernador de Chihuahua, César Duarte, le recriminó que en sus declaraciones públicas “hablara mal del gobierno”. Gustavo le respondió que siempre se ha reservado el derecho a opinar con base en la información que tenga disponible,  independientemente de que se trate del gobierno municipal, estatal o federal. Es cierto, Gustavo habla con alcaldes, gobernadores y hasta con el mismo presidente con el objetivo de resolver los casos bajo su defensa. No tiene problema en sentarse con los militares si con ello puede resolver casos de violación a los derechos humanos. Habla con independencia siempre con argumentos. Reconoce las acciones acertadas de los gobiernos y denuncia con fuerza los abusos. Duarte nunca entenderá eso. Su reproche no terminó ahí.

Días después recibió por parte de José Luis Armendáriz, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, un oficio donde se le prohibía realizar cualquier declaración pública a nombre de la institución o concernientes a las quejas que se interpongan. La determinación, si bien va dirigida a todos los visitadores, en realidad tiene como destinatario a Gustavo. Los otros visitadores no hablan porque nadie les pregunta. Hay historia en este intento de censura y es que aunque José Luis Armendáriz cuenta con un nombramiento de ombudsman del Congreso Estatal, no lo ejerce. Armendáriz la hace más bien de ombudsman del gobernador, fiel a los designios del gobernante en turno le ha incomodado la independencia de “Pichu”. Intentó despedirlo y no lo logró gracias a la defensa de Gustavo en tribunales. Le ha retirado todo apoyo administrativo y de oficinas, al grado que De la Rosa despacha un pequeño cubículo prestado por la Procuraduría Estatal de Justicia.
Es claro que la reciente instrucción de silencio girada por Armendáriz tiene que ver con el enojo de César Duarte, es decir, con la actitud de muchos gobernadores que se sienten señores feudales. En muchas acciones Armendáriz ha dejado ver su sumisión al gobierno, contraria a la autonomía que debe ejercer un ombudsman. Recordemos que tras el asesinato de Marisela Escobedo, en diciembre pasado, el gobernador anunció la solicitud de juicio político a los jueces que exoneraron al asesino de Rubí Frayre Escobedo. Pero no fue Duarte quien hizo la solicitud al Congreso, para evitar un enfrentamiento con el poder judicial fue Armendáriz quien como subordinado del gobernador interpuso la solicitud que finalmente no prosperó.  Lo importante es que al obedecer, recibió a cambio la reelección en su cargo por otro periódo.

Lejos de los manejos de la clase política y sus negociaciones, quienes pierden al censurar a un defensor de derechos humanos son las víctimas de la violencia. Todos los días Gustavo de la Rosa informaba a los medios de comunicación sobre las denuncias que recibía.

Es la visibilización de los casos lo que me ha permitido en muchas ocasiones salvar vidas y contener y procesar a los delincuentes, me dijo ayer.

 ­¿Qué vas a hacer? le pregunté.

Debo acatar una instrucción directa en lo que respecta a los expedientes que conozco, pero mi labor no se limita a ser un visitador, respondió.

Hay acciones concretas que contribuyen directamente a terminar con la impunidad en nuestro país, como las que cotidianamente realiza Gustavo. Hay en cambio decisiones arbitrarias que desde la política atentan contra los ciudadanos y sus derechos humanos. La instrucción de silencio de José Luis Armendáriz no solo refleja su pequeñez ante la estatura y la trayectoria de Gustavo de la Rosa. Refleja la claudicación de quienes encabezan las instituciones en la defensa de los derechos humanos y su subordinación a los vaivenes políticos.

Pichu me dijo que el no debía callar como no debe callar alguien comprometido con la libertad mientras tenga vida. Seguirá hablando y escribiendo sobre las historias de las víctimas desde su calidad de ciudadano y catedrático de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, sin referirse al trabajo que desempeñe en la Comisión. Continuará en la defensa de quienes nadie quiere defender. Nos toca ahora visibilizar esta censura. No importa donde vivamos, debemos estar del lado de un puñado de valientes mujeres y hombres que ejercen una profesión de riesgo permanente, pero que con ello salvan vidas, en ocasiones, a pesar de las suyas.

Siempre he dicho que no todo en ciudad Juárez son malas noticias. La voluntad férrea y la convicción por la causa de los derechos humanos que a pesar de las condiciones tiene Gustavo de la Rosa, es aunque no se desprenda claramente de estas líneas, una gran noticia para México.

Acerca de roblesmaloof

Soy defensor de derechos humanos, entusiasta de los efectos transformadores de las tecnologías de la comunicación. Desde hace años he decidido unir mi voluntad a quienes luchan contra la corrupción, la violencia y la impunidad. Integro desde 2010 los colectivos de activistas digitales Contingente Mx y Enjambre Digital. Colaboro como Senior Lawyer en New Media Advocacy Project. En 2014 fui nombrado junto con otros activistas como "Héroe de los Derechos Humanos y las Comunicaciones" por la organización internacional Access Now. Escribo columnas periodísticas sobre derechos humanos en los portales digitales SinEmbargo Mx y Vice México. Abogado por la Universidad Iberoamericana, Maestro en Humanidades y estudios de Doctorado en Derechos Fundamentales por la Universidad Carlos III de Madrid. En 2008 obtuve la medalla al mérito por la Universidad Autónoma Metropolitana. De forma voluntaria represento y defiendo jurídicamente a periodistas y defensores de derechos humanos amenazados, y dedico tiempo a aportar defensa legal al albergue de migrantes La 72 en Tenosique, Tabasco. Me gusta transportarme en bici, usar la foto y el video para las causas sociales, ir al cine, comer en fondas y nadar en el Mar de Cortés.

5 Respuestas a “Censurar a Gustavo de la Rosa.

  1. Difundir los mensajes de Pichu neutralizarán las intenciones de callarlo, bien hecho Robles, gracias por compartir este post

  2. Pingback: Censurar a Gustavo de la Rosa. (via Roblesmaloof’s Blog) « Jestoryas's Blog

  3. Tenemos que apoyar a tod@s las personas que arriesgan sus vidas para cambiar el estado de violencia, impunidad e injusticia que priva en el País.

  4. Luz Cardona

    No sabia todo esto del profe, me siento orgullosa de lo que hace, y que a pesar de todo sigue adelante

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