Isha, la violencia y la libertad de palabra.

¿Dónde están nuestros derechos a una vida libre de violencia?

Isha Oropeza

Mi amiga Isha Oropeza lleva tres años en disputas jurídicas por su familia. En 2012 presentó una denuncia penal en contra del padre de sus dos hijos, Rodolfo Iván González González, por haberlos sustraído de manera arbitraria del hogar en común, impidiéndole verles por largos meses. Un proceso por la vía familiar se iniciaba en paralelo. Entonces el pequeño y la pequeña tenían cuatro y dos años de edad respectivamente. Isha pasó cinco meses sin poder convivir con sus hijos, sin verlos ni cuidarlos, incluso sin poder amamantar a la más pequeña. Aquí dos narraciones 1 y 2 publicadas en este blog.

Para quienes conocemos el amor de Isha por la maternidad, sabemos que fueron tiempos dolorosos y como suele suceder en estos casos, la peor parte es siempre para los hijos. La justicia no se movía un ápice a pesar del abuso. Ella decidió hablar públicamente a través de su blog y de sus cuentas en medios sociales, tal y como lo han hecho miles de personas en México como una alternativa a la inmovilidad de las autoridades. Precisamente, el hecho de no quedarse callada fue un factor que ayudó a recordarnos que los temas de justicia familiar y violencia de género no son asuntos privados a la manera de “la ropa sucia se lava en casa” principio que es funcional al machismo.

Con paciencia y responsabilidad Isha nos recordó que la lentitud del Poder Judicial del Distrito Federal es un asunto que interesa a todos. Sus hijos le fueron devueltos en marzo de 2013 y a ello sin duda colaboraron su palabra en internet y su amorosa persistencia. En esos días y a petición del padre, el Juzgado 40 de lo Familiar del Distrito Federal, en ese entonces a cargo de Juan Jiménez García, censura a Isha en una decisión que excede sus facultades legales, prohibiéndole publicar en redes sociales cualquier cosa referente al juicio. A pesar de mi consejo, ella acepta callar con tal de recuperar a sus hijos. ¿Puede un juez de lo familiar limitar un derecho fundamental?

En febrero de este año, Iván escupió a la madre de sus hijos en presencia de ellos. El acto llegó al expediente del juicio por la propia palabra de los pequeños expresada en los exámenes psicológicos. El juez solo lo reconvino. El círculo de la violencia escaló el pasado mayo cuando agredió a los pequeños lesionándolos y al defenderlos Isha también resultó lesionada. La autoridad ministerial conoció de los hechos, certificó las lesiones y recibió la evidencia.

Por las agresiones Rodolfo Iván tiene una orden de restricción emitida la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal que le prohíbe acercarse tanto a los niños como a ella. Incumpliendo abiertamente está orden, el pasado 4 de junio una vez más fue al domicilio de sus hijos y exigió llevárselos. Isha llamó a la policía para que lo remitieran por el peligro que su aproximación significaba. De inmediato llegaron elementos policiacos pidiéndole se alejara y se abstuviera de causar daño a sus hijos. Él solo se burló de las autoridades, como tantas veces lo ha hecho. La pregunta es simple y contundente: ¿hasta cuándo las autoridades harán algo para proteger a esta familia y hacer cumplir sus propias decisiones? En el juzgado está una solicitud formal para cancelar la convivencia con el agresor a la que absurdamente los pequeños están aún expuestos.

A la fecha han sido agredidos física, psicológica y emocionalmente; han sido perseguidos, amedrentados, hostigados, acosados. ¿Se necesita que llegue a mayores para que una autoridad haga algo? ¿La nueva titular del juzgado 40 de lo familiar, licenciada Alejandra Sánchez Cedillo, actuará ahora cancelando la convivencia con quien ha agredido? La inseguridad, temor y angustia que esta familia está pasando no sólo ahora sino por más de siete años permanece impune y aún cuando ha sido denunciado el agresor sigue libre, burlando la ley.

“En definitiva temo por mi vida ya, por la vida de mis hijos, caminamos ya con celular en mano por si debo llamar a los policías, algunas veces nos siguen y tenemos que correr a refugiarnos a algún edificio, no llevamos una vida normal y en paz. Las autoridades tienen todos los elementos y aún no proceden como es debido. Vivo aterrada que un día me desaparezcan y vuelvan a llevarse a mis niños, necesitamos ayuda. ¿Dónde están nuestros derechos a una vida libre de violencia? ¿Los derechos de mis hijos a una vida plena y en paz? ¿Mi libertad de expresión?” Me comentó Isha ayer por teléfono.

Su palabra ha sido censurada temporalmente. Que sirva este espacio para reiterar una vez más que la violencia hacia las mujeres no es un hecho natural. Que la violencia familiar está sancionada por la ley, y esto es así porque hemos decidido como sociedad que hay que ponerle un alto a esa conducta.

La exigencia es la demanda básica a toda autoridad. Cumplan la ley, vigilen que sus propias decisiones se observen. Del otro lado hay vidas humanas, hay sufrimiento que es preciso detener y enviar con ello un mensaje contra esa violencia misógina que corroe nuestra sociedad.

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Acerca de roblesmaloof

Soy defensor de derechos humanos, entusiasta de los efectos transformadores de las tecnologías de la comunicación. Desde hace años he decidido unir mi voluntad a quienes luchan contra la corrupción, la violencia y la impunidad. Integro desde 2010 los colectivos de activistas digitales Contingente Mx y Enjambre Digital. Colaboro como Senior Lawyer en New Media Advocacy Project. En 2014 fui nombrado junto con otros activistas como "Héroe de los Derechos Humanos y las Comunicaciones" por la organización internacional Access Now. Escribo columnas periodísticas sobre derechos humanos en los portales digitales SinEmbargo Mx y Vice México. Abogado por la Universidad Iberoamericana, Maestro en Humanidades y estudios de Doctorado en Derechos Fundamentales por la Universidad Carlos III de Madrid. En 2008 obtuve la medalla al mérito por la Universidad Autónoma Metropolitana. De forma voluntaria represento y defiendo jurídicamente a periodistas y defensores de derechos humanos amenazados, y dedico tiempo a aportar defensa legal al albergue de migrantes La 72 en Tenosique, Tabasco. Me gusta transportarme en bici, usar la foto y el video para las causas sociales, ir al cine, comer en fondas y nadar en el Mar de Cortés.

2 Respuestas a “Isha, la violencia y la libertad de palabra.

  1. Hay que poner la denuncia en Change.org, esto no puede seguir así con el sufrimiento de esta Familia

    Atentamente arc

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